El transporte de mercancías peligrosas a través de túneles de carretera plantea retos singulares. A diferencia de los tramos a cielo abierto, un túnel confina posibles fugas, incendios o explosiones, lo que puede amplificar las consecuencias para los usuarios, los equipos de emergencia y la infraestructura. Por ello, las autoridades de carretera necesitan métodos sólidos para decidir qué vehículos pueden circular y bajo qué condiciones.
La normativa internacional, encabezada por el Acuerdo Europeo sobre el Transporte Internacional de Mercancías Peligrosas por Carretera (ADR), ha establecido un sistema de categorías para uniformar las restricciones. A partir de esa base, los países han desarrollado procedimientos de evaluación que combinan análisis cuantitativos de riesgo, comparación de rutas alternativas y criterios socioeconómicos. Este artículo examina los principales enfoques, modelos y protocolos de emergencia, con el fin de ofrecer una visión práctica y actualizada.
La revisión del ADR de 2007 introdujo códigos de restricción para todas las sustancias peligrosas, asignados según su potencial de daño, la cantidad transportada y el tipo de transporte. Estos códigos sirven de base para un reglamento europeo uniforme que regula el paso de mercancías peligrosas por túneles viales. Para aplicar las restricciones, las autoridades nacionales deben clasificar cada túnel en una de las cinco categorías definidas por el ADR.
La categoría de un túnel depende del tipo y la magnitud de los riesgos que se consideren aceptables. Cada categoría conlleva restricciones específicas, desde la ausencia total de limitaciones hasta la prohibición para casi todas las mercancías peligrosas. Esta clasificación se comunica a los conductores mediante señales de tráfico con paneles adicionales que indican la letra correspondiente.
| Categoría de túnel | Restricciones principales | Señalización |
|---|---|---|
| A | Sin restricciones para el transporte de mercancías peligrosas | Sin señal específica |
| B | Restricción para mercancías que puedan provocar una explosión muy grande | Panel adicional con la letra B |
| C | Restricción para explosión muy grande, gran explosión o emanación tóxica de gran nivel | Panel adicional con la letra C |
| D | Restricción para explosión muy grande, gran explosión, emanación tóxica de gran nivel o gran incendio | Panel adicional con la letra D |
| E | Restricción para todas las mercancías peligrosas excepto los números ONU 2919, 3291, 3331, 3359 y 3373 | Panel adicional con la letra E |
La prohibición total del paso de mercancías peligrosas por un túnel no elimina los riesgos, sino que los modifica y los desplaza a un lugar diferente. En muchos casos, el itinerario alternativo atraviesa zonas urbanas densas o carreteras con peores condiciones de seguridad, por lo que el riesgo global puede aumentar. Por este motivo, el proyecto conjunto de investigación de la OCDE y la Asociación Mundial de la Carretera (AIPCR) recomendó basar las decisiones en la comparación de diversas alternativas, incluyendo tanto el itinerario con túnel como los posibles desvíos.
El procedimiento propuesto consta de varias etapas. En las primeras se obtienen indicadores objetivos de riesgo mediante análisis cuantitativos (evaluación cuantitativa de riesgos, EQR). En las etapas finales se integran datos económicos, sociales y las preferencias políticas del decisor, como la aversión al riesgo. Para esta última fase se puede recurrir a un modelo de apoyo a la toma de decisiones (DSM).
El modelo de análisis cuantitativo del riesgo para el transporte de mercancías peligrosas en túneles de carretera (DG-QRAM) fue desarrollado en el marco del proyecto OCDE/AIPCR y se ha utilizado durante muchos años en varios países. Es un modelo de riesgo basado en escenarios que proporciona indicadores de riesgo social, como las curvas de frecuencia-número de víctimas (curvas F-N), tanto para los usuarios del túnel como para la población vecina permanente. También calcula el riesgo individual para las personas que viven permanentemente en los alrededores del túnel.
El modelo DG-QRAM se basa en trece escenarios representativos de cada una de las cinco categorías de túneles del ADR, aunque las categorías D y E no se distinguen porque conllevan riesgos similares. Es aplicable tanto a un túnel individual como a itinerarios completos que incluyan túneles y tramos a cielo abierto, lo que permite comparar los riesgos de varias rutas alternativas. Actualmente la AIPCR está actualizando este modelo en dos fases para adaptarlo a un entorno moderno de hardware y software y para mejorar sus capacidades a partir de la amplia experiencia de aplicación.
Es importante subrayar que los procedimientos y algoritmos del DG-QRAM solo se desarrollaron para evaluar los riesgos debidos a mercancías peligrosas. No son apropiados para otros tipos de análisis de riesgo, como los derivados de accidentes mecánicos o incendios convencionales. Para esos casos se requieren modelos complementarios.
En Austria, el Ministerio Federal de Transporte, Innovación y Tecnología lanzó en 2009 un proyecto de investigación para establecer un procedimiento de evaluación específico. El proyecto se centró exclusivamente en los riesgos de accidentes con mercancías peligrosas, mientras que los accidentes mecánicos y los incendios convencionales se abordan mediante el modelo de riesgos TuRisMo, un modelo de riesgo de túneles. El cálculo de riesgos se desarrolla empleando el DG-QRAM, y el método para la categorización de túneles viales se presenta en la directriz austriaca RVS 09.03.12.
En Alemania se utiliza un procedimiento estipulado en los informes de investigación FE 03.0437/2007/FRB y FE 86.0050/2008. Este método únicamente aplica el modelo DG-QRAM en el primer paso. Para los pasos posteriores se debe emplear un modelo detallado de riesgos que incluya simulaciones de dinámica de fluidos computacional para la propagación de humo y simulaciones para la evacuación de personas. Esta combinación permite un análisis más profundo de las consecuencias en escenarios complejos.
La evaluación de riesgos no se limita al cálculo de frecuencias y consecuencias. Debe considerar la comparación de rutas alternativas, ya que un túnel con restricciones puede desviar mercancías peligrosas hacia carreteras con mayor exposición de población. El análisis debe incluir tanto el riesgo para los usuarios del túnel como el riesgo para la población vecina permanente, así como el riesgo individual para las personas que viven cerca de la infraestructura.
Otro factor decisivo es la caracterización de los escenarios accidentales. El DG-QRAM define trece escenarios representativos que cubren desde fugas sin ignición hasta explosiones e incendios de gran magnitud. La selección de estos escenarios depende del tipo de sustancia, del estado físico (líquido, gas, sólido) y de la cantidad transportada. Además, las condiciones geométricas del túnel, la ventilación, los sistemas de detección y la respuesta de los servicios de emergencia influyen en las consecuencias finales.
Los protocolos de emergencia en túneles con mercancías peligrosas deben adaptarse a la categoría ADR asignada y a los escenarios de riesgo identificados. Las restricciones operativas pueden incluir la prohibición total para ciertas sustancias, la limitación horaria, la exigencia de escolta o la obligación de circular por un carril específico. Estas medidas se complementan con sistemas de detección de incidentes, ventilación de emergencia, salidas de evacuación y protocolos de comunicación con los servicios de bomberos.
La señalización vial es esencial para informar a los conductores sobre las restricciones. Las señales con paneles adicionales que indican la letra de categoría deben colocarse antes de los desvíos y en los accesos al túnel. Además, los planes de emergencia deben contemplar la coordinación entre el centro de control, los servicios de emergencia y las autoridades de tráfico para cerrar el túnel, activar la ventilación y evacuar a los usuarios en caso de incidente.
El transporte de mercancías peligrosas por túneles no se prohíbe de forma arbitraria. Existe un sistema internacional que clasifica los túneles en cinco categorías, de la A a la E, según el tipo de mercancías que pueden circular. Esta clasificación ayuda a proteger a las personas y a la infraestructura, pero también reconoce que desviar el tráfico peligroso por otras carreteras puede ser aún más arriesgado.
Para decidir qué túneles permiten cada tipo de mercancía, los expertos utilizan modelos matemáticos que calculan la probabilidad de accidentes y sus consecuencias. Así se comparan distintas rutas y se elige la opción que minimice el riesgo global. El objetivo no es eliminar el riesgo por completo, algo imposible, sino gestionarlo de forma racional y transparente.
Desde una perspectiva técnica, la adopción generalizada del DG-QRAM ha permitido armonizar los análisis de riesgo para mercancías peligrosas en túneles. Sin embargo, sus limitaciones son conocidas: no cubre accidentes mecánicos ni incendios convencionales, y su base de escenarios puede no reflejar todas las condiciones locales. Por ello, enfoques como el alemán combinan el DG-QRAM con simulaciones de dinámica de fluidos computacional y evacuación, logrando una mayor resolución en la estimación de consecuencias.
La evolución futura pasa por integrar modelos de riesgo multimodal, actualizar las frecuencias de fallo con datos reales y mejorar la interoperabilidad entre herramientas. Asimismo, se recomienda que las autoridades documenten las hipótesis de cálculo y sometan los resultados a análisis de sensibilidad. La comparación de rutas alternativas debe realizarse siempre con criterios coherentes y transparentes, ya que la decisión final combina resultados cuantitativos con juicios de valor político y social.
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